Vamos a ver si es verdad que el cambur verde mancha
Al referirse al caso William Lara, el Presidente asumió frontalmente él polarización con Manuitt. "William, yo voy a ir contigo pueblo por pueblo a v er si es verdad que el cambur verde mancha".
Douglas Bolívar
Miércoles en la noche y el Presidente Chávez está en el Coliseo de El Limón en Maracay, en un acto con los candidatos al PSUV por Aragua, Carabobo, Yaracuy, Guárico, y todas las alcaldías de estos cuatro estados.
Como en prácticamente todos los actos similares, el Presidente vuelve a quebrar lanzas en defensa de William Lara, defensa que por cerrada e insistente delata que William está vapuleado en las encuestas, del mismo modo en que queda demostrado que quien las gana, al menos por ahora, es el cantautor Reinando Armas, a quien Chávez también embistió la noche de anoche. Lo que es saber leer el entrelíneas, señores.
Al referirse al caso William Lara, el Presidente asumió frontalmente él polarización con Manuitt. "William, yo voy a ir contigo pueblo por pueblo a v er si es verdad que el cambur verde mancha".
De tal cosa y de tal alardeo no habría necesidad si William ofreciera garantías. Al ponerse el mismo Chávez al frente de esta candidatura, esto implica el reconocimiento de que sólo así puede ser rescatada. De hecho, el mismo William ha reconocido explícitamente su debilidad. Lo hizo el 5 de julio pasado al ser entrevistado por una complaciente María Teresa Gutiérrez en Venezolana de Televisión. A la pregunta específica de cómo estaba él en las encuestas, Lara agarró las ramas y dijo que cuando se le preguntaba a la gente de Guárico que si votaría por el candatitato de Chávez, había un 71 por ciento de respuestas afirmativas.
Con todo, ¿es William Lara un buen candidato? Hasta con dolor hay que decirlo: No. Dicho así, con férrea disciplina socialista, aunque el propio William recortará estas líneas para acusarme de indisciplinado y para acusarme de ser un periodista sin ética (tengo como meta que antes de estirar la pata debo hacerle entender a William que lo que él tiene concebido como ética es una noción conceptual errada, que debe leer más acertadamente sobre el tema).
El problema de William no es tanto que esté perdiendo las encuestas, puesto que una batida pueblo a pueblo con Chávez puede resolver esta deficiencia, sino el rechazo, asunto tan o más vital que la medición de la aceptación es una encuesta.
Yo, que recorro con frecuencia los espacios guariqueños, he constatado estupefacto que el problema es más complicado. El sentimiento generalizado hacia William no es de rechazo, es de odio. Cosa que no es tan gratuita, puesto que el mismo señor incurre en grandes y medianos actos de soberbia, precisamente en una entidad campeona en la elaboración de leyendas.
Por ejemplo, toda Santa María de Ipire sabe esta leyenda: una vez el compañero William Lara iba a bordo de su camioneta por unas de las calles del pueblo y se quedó accidentado casi frente a un taller mecánico. Al ver que el accidenteado no se bajaba a pedir auxilio, el buen mecánico que me transfiere esta anécdota se le acercó para gentilmente ponérsele a la orden. Ah, pues, cuando lo vio encimársele el diputado William subió los vidrios de su carro. Humilló a aquel buen hombre humilde.
Otra: una vez que ganó estrechamente las primarias del PSUV el primero de junio, su prepotencia se elevó a la potencia. Estando en el lobby de un hotel de Valle de La Pascua, uno de los pre candidatos perdedores quiso acercársele para felicitarlo, pero William no lo dejó que le llegara cerca y mandó a unos de sus asistentes a que lo recibiera. Y así otros ejemplos, que en los pueblos se propagan como el viento.
De modo que el problema con William es primero y principalmente consigo mismo.Alguien tiene que prestarle unos gramos de simpatía y adentrarlo en los estudios de eso que llaman carisma, cualidad que William no juzga imprescindible para adentrarse en los arenales políticos.
El segundo problema con William es, cómo no, Manuitt, a quien nada le costará pagar a bolívares un millón cada voto con tal de impedir que le impidan seguir en su trono de corrupción y podredumbre. El truco es este: Si Manuitt coloca un representante en cada mesa de votación, cada persona que acepte el chantaje deberá mostrarle el voto físico a ese embajador, quien al constatar la fidelidad del voto emitirá una seña a alguien en el exterior del recinto para que se le cancele al corrompido, quien seguramente saldrá del centro electoral a una casa vecina a retirar su paga. Calculemos los 100 mil votos que necesita Manuitt a millón por cabeza. Una minucia para un corrupto de siete suelas.
Contra William también atenta el desarraigo. Ciertísimo que nació en El Socorro (así Gino González se revuelque), pero es más verdad que siempre se reivindicó mirandino, entidad por la que insistió dos veces en ser gobernador, terruño por el cual salió electo diputado, finalmente. Esto comporta un desarraigo, que en los espacios rurales se cobra caro. William dirá que no, que él es prácticamente un hijo ilustre de El Socorro. No valen las pataletas: para la elección de la Dirección Nacional del PSUV, en El Socorro quedó en el puesto 20, y en las elecciones del primero de junio, si bien ganó en todo el estado con una diferencia de 3 por ciento (la más extrecha en todas las gobernaciones), ¡perdió en El Socorro con Manuitt!
Pero con todo y todo, y si es entre William Lara y Manuitt la elección, yo voto por William.
