Mi respuesta a los “pitonisos” y espantadores de la comarca
Leo todos los días, cada vez con menos preocupación y mas hilaridad -como quien lee las comiquitas del periódico- las predicciones de cuanto adivinador se le ocurre opinar sobre lo que ocurrirá en Venezuela de seguir por el rumbo actual, o por tomar tal medida, o por cambiar tal decisión.
Adicionalmente algunos de estos señores, con las mismas cualidades extrasensoriales, como si de Nostradamus se tratase, que no han tenido cabida en los medios de “status” que utilizan los augures mas “notables”, se dedican a visitar páginas que publican las opiniones de ciudadanos como yo – aporrea.org por ejemplo – para luego escribir y plantear su punto de vista – contrario al mio – de manera reiterada y hasta agresiva.
No sería problema si al menos tuvieran la delicadeza de abrirse al diálogo, pero una vez que leen algún argumento que no quieren leer -no hay peor ciego ...- entonces me tratan de lacayo e imbécil, porque no me creen capaz de tener un criterio propio, sólo creen que yo vivo a través de los ojos de Hugo Chávez.
No soy una persona dada a los insultos, pero tampoco me gusta perder mi tiempo en discusiones estériles que no nos llevarán a ninguna parte, porque para que exista el diálogo, ambas partes deben hablar y ESCUCHAR. Por tanto, a esos “espantadores de la comarca” como muy bien los definió mi comandante, que me tratan de manera exclusiva y vía correo electrónico -sin embargo, la exclusividad no me hace sentir un trato VIP, sino todo lo contrario- debo responderles lo siguiente:
YO CREO en un país donde todos seamos tratados con igualdad y justicia. Donde reine la paz y la armonía. Donde al fin todos nos tratemos como hermanos y donde el estado, la administración pública y comunal sean transparentes honestas y capaces.
UN PAIS donde el pensamiento único sea el del bienestar colectivo por encima del personal. Donde tengamos un nivel de educación digno y donde los problemas, porque siempre hay problemas, sean resueltos de manera adulta, utilizando las ideas, las palabras y no el descrédito.
UN PAIS donde contemos con al menos un partido que se preocupe por mantener la ideología a todos los niveles y por permitir la participación real de las bases todo el tiempo y no sólo en época de elecciones. Donde las obras públicas se ejecuten en función del beneficio de las mayorías y no de un grupo de privilegiados, porque en ese país no deben existir los privilegios.
UN PAIS donde vivamos de cara a la naturaleza y a la familia y nos dándole las espaldas. Donde el trabajo nos dignifique cada día y nos motive a hacerlo cada vez mejor, sin explotación ni especulación. Donde el ser rico, haya pasado de moda, simplemente porque el dinero está en un segundo plano, convirtiéndose en un medio y no en un fin.
EN FIN, admito que aún nos falta mucho, que nuestra Revolución Bonita está en pañales y que tenemos problemas serios que deben ser atacados con prontitud, de forma y de fondo. Sin embargo, me quedo con este proceso que es el ÚNICO que me ha presentado un proyecto de país coherente, decente, maduro y responsable y donde se incluye a TODOS.
Si alguien en realidad quiere convencerme de lo contrario -algo que veo difícil- le agradezco me presente, pruebas, bases, planes, proyectos. No soy tan tonto como para creer en las predicciones de “connotados pitonisos” que hasta ahora no han “pegado una” en cuanto a predicciones se refiere, amén de que nos estuvieron pisando, vejando, mal tratando y pare usted de contar por aproximadamente 40 años que estuvieron en el poder... No gracias PASO Y GANO.
