Aunque dice el sabio adagio popular que dos son compañía y tres son multitud, asumo la intrepidez para meterme en la polémica y señalar que fueron acertadas las acciones de calle emprendidas por los colectivos de la Parroquia 23 de Enero recientemente.
Viví mi adolescencia y juventud en ese populoso y querido sector. Recuerdo, aún como si fuera ayer, la manera en que la cuarta república con sus cuerpos de seguridad allanaban constantemente nuestros humildes apartamentos, buscando quién sabe qué. Unívocamente tenían una excusa para allanar nuestro hogar o el de cualquier vecino. Por lo general, llegaban con una fotografía y un nombre que ninguno de nosotros reconocíamos, por una sencilla razón: eran personajes ficticios, inventados, sólo el pretexto para tenernos en zozobra y requisar las viviendas, una suerte de "guerra preventiva" de las clases dominantes contra los sectores populares, y en particular contra el 23 de Enero por su características combativas y revolucionarias.
El 11 de abril se mantiene vigente y a mecha lenta, como lo ha expresado el propio presidente Chávez. Los cuerpos policiales siguen a merced de la conspiración, esto es un secreto a voces. Coincido plenamente con los camaradas que armados y con pasamontañas salieron a protestar los atropellos de los cuerpos de seguridad. ¿Por qué esos funcionarios policiales repiten los mismos procedimientos de amedrentamiento que practicaba la cuarta república? ¿Por qué no actúan de manera respetuosa y realizan las investigaciones que deban hacer de la misma manera que lo harían en el Country Club?
Comparto plenamente el buen uso de las armas por parte de esos colectivos para demostrarles a esos cuerpos de seguridad qué el 23 de Enero no volverá a ser más nunca lo que fue durante la cuarta república: un sector humillado y aplastado por el abuso de autoridad.
Y es que, amigos Mario Silva, Sant Roz y Marciano son esas armas las que nos van a defender el día de mañana cuando la oligarquía nacional e internacional pretenda enterrar nuevamente sus garras en nuestro proceso.
Coincido con Jesús Borges cuando se refiere al presunto ejercicio revolucionario de algunos camaradas que se limitan a vociferar por televisión, radio y prensa escrita con una agenda personal y se dan el tupé de cuestionar y criticar las expresiones más genuinas de cambio revolucionario.
Los colectivos en armas son más contestarios e importantes para el 23 de Enero que un Mario Silva todas las noches agarrando pantalla y dictándole líneas al PSUV; o que un Ernesto Villegas todas las mañanas tendiendo puentesitos con la oposición, lo cual capitaliza muy bien luego desde un programa de radio que mantiene en el circuito Triple F, propiedad de un destacado adeco; esa acción de darle un parado al abuso de autoridad es más relevante para las clases populares que el ex vicepresidente Rangel, quien apenas salió del Gobierno corrió a montar su programa en el canal de Blanca Ibáñez y del viejo zorro Camero, ¿por qué José Vicente Hoy, no se trasmite por VTV o por TVes?Y párrafo aparte ¿qué puede saber Sant Roz de la vida en el 23 de Enero y de la historia de atropellos y maltratos de sus habitantes?, quizás si investiga podría escribir algún día crónicas más interesantes de las que escribe. Y hay otros tantos casos por el estilo a los que nos podríamos referir.
Camaradas, no es el momento de atacar a quienes han sufrido, sufren y luchan por no volver a vivir en carne propia el pasado. El proceso no puede ser parte cíclica de la historia, tal como la acuñó García Bacca. Creo y confió que si los compatriotas armados del 23 de Enero algún día utilizan sus armas, será para defenderse y defendernos de la latente amenaza que nos acecha a todos, incluyendo a Mario Silva, Sant Roz, Marciano, Jesús Borges y a un servidor.
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Aureliano Márquez